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04/05/2019 - 02:26

Me encantan sus libros. Gracias a esta magnífica autora descubría el poder de la concentración y la relajación y los mandalas para colorear. Felicidades por incluirla

25/04/2019 - 11:44

Superrecomendable, siempre me ha interesado el mundo musical de los 60, me regalaron este libro y me ha parecido muy interesante. Cómo se creo un mundo puramente juvenil, ropa, música...

26/02/2019 - 18:58

Este libro yo lo recomiendo porque los reyes son personas iguales a nosotros mismos.  No se puede confundir la educación real, con el imaginar que son diferentes o mejores. Mucha realeza cree en las cartas del tarot por ser una guía en sus acciones importantes (como reyes que son)

22/02/2019 - 19:01

gracias

22/02/2019 - 15:18

LA PARTICIPACION DE LAS DISCUSIONES DEL DERECHO URBANO

15/02/2019 - 10:00

Gracias Alicia por aportar estos buenos recuerdos. Te mandamos saludos desde Traficantes de Sueños

15/02/2019 - 09:58

Muchas gracias por tus comentarios y valoraciones. Esperamos que sigas haciéndolos. Saludos de Traficantes de Sueños

14/02/2019 - 17:02

Es un libro exquisito por su prosa y sensibilidad, tres rosas amarillas es un excelente libro para leer y saborar cada palabra y parrafo. 

14/02/2019 - 16:37

Lo que mas me gusta de esta escritora es la parte de su investigacion del esoterismo occidental y celta, como las cartas del tarot y el significado de las velas y su interpretacion, asi como su incursion en el mundo educativo en general. 

03/02/2019 - 09:14

Le conocí en mi juventud. Osvaldo ya era un historiador, periodista y escritor prestigioso. Estaba buscando información sobre Simón Radovitzki, Severino Di Giovanni y América Scarfó, todos compañeros -"hermanitos", así se llamaban los anarquistas entre sí- y protegidos de mi suegra, también anarquista, Salvadora Medina Onrubia, autora teatral, poeta y periodista fundadora con mi suegro, Natalio Botana, del legendario periódico argentino "Crítica". Yo era la mujer de Jaime "Tito" Botana, a quien Osvaldo venía a entrevistar en busca de datos para sus libros. Después llegaron los dictadores militares y Osvaldo tuvo que exliarse en Alemania y nosotros -Tito, nuestro pequeño hijo Santiago y yo- en España.Pasaron muchos años sin vernos. Nos reencontramos, ¡cómo no!, en Buenos Aires. Fui a su casa "El Tugurio" a entrevistarlo varias veces para las publcaciones en que yo colaboraba. Años más tarde, ya estando él muy mayor, cada vez que iba al cine del barrio (Belgrano), tocaba el tiembre y nos tomábamos unos Campari. Él hablaba. Yo escuchaba. Siempre lo tendremos en nuestro recuerdo y siempre volveremos a las páginas de sus libros. Osvaldo fue una de las mejores vidas que "adornaron" mi vida.