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Imagen de cubierta: EL CAPITAL EN SU LABERINTO

EL CAPITAL EN SU LABERINTO

BARTRA, ARMANDO

ISBN: 
978-968-7943-69-5
Editorial: 
Coleccion del libro: 
Idioma: 
Castellano
Número de páginas: 
382
Dimensiones:
160x220
Materia: 
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En este libro Armando Bartra reúne sus principales ensayos teóricos -escritos a lo largo de treinta años y aparecidos originalmente en publicaciones extraviadas- sobre el movimiento campesino y la cuestión agraria.
El libro está organizado en tres partes: la primera trata de la lucha por la tierra como condición de existencia del campesinado; la segunda de cómo el funcionamiento del capitalismo incluye la presencia anómala pero interna, perversa, de los campesinos, y la tercera de cómo éstos al reproducirse recrean su pertinencia, su necesidad y, en el contexto catastrófico provocado por el capitalismo globalizado, el carácter imprescindible de su forma de trato con la tierra y con la vida social.
Los textos reflejan el abordaje multilateral y cambiante de una realidad ?nacional, regional y planetaria- en curso, sus vericuetos y sus laberintos, su continuidad en medio de su discontinuidad, en la que lo local y lo global se entretejen en un proceso de crisis y de lucha que se profundizan y radicalizan. Este curso desemboca en una bifurcación histórica en la que no sólo salieron perdiendo los campesinos y nuestras naciones, cuyos gobiernos renunciaron a la autosuficiencia en bienes de consumo básico y con ello a la seguridad y soberanía alimentaria. Cuando el capital emprende el asalto final contra la diversidad societaria y natural, la cuestión agraria se identifica con la que en el siglo antepasado se daba en llamar la cuestión social. Ahora adquiere todo su significado la presencia de las formas de reproducción arraigadas, como la del campesinado, en el valor de uso y en la estructura comunitaria básica de la vida social. La crisis actual es la figura extrema de la contradicción elemental constitutiva del capitalismo entre el valor y el valor de uso. En este contexto, dice Armando Bartra, en la lucha por la supervivencia del campesinado confluyen la lucha por la tierra y por la humanidad. En estos términos se vislumbra la cuestión agraria en el siglo que despunta. energía, se necesitarían una cantidad de hectáreas equivalente a varios planetas donde plantar los vegetales para la obtención del famoso combustible. Según palabras del periodista británico George Monbiot, se requerirían 25.9 millones de hectáreas para movilizar con biodiesel los vehículos británicos. Sin embargo, el Reino Unido sólo tiene 5,7 millones de hectáreas disponibles para ello, lo que les provocaría un déficit energético brutal. Imaginemos que esto sucediera en toda Europa. Asimismo diversos activistas pronostican que en muy poco tiempo los automóviles absorberán la mayor parte del incremento de la producción mundial de granos, generándose entonces una competencia con el sector de alimentos. No se puede ignorar que pasar 100 millones de toneladas de maíz y otro tanto de soya del mercado de alimentos al de energéticos provocará inevitablemente un aumento en el precio de los cereales y en consecuencia de todos los alimentos. Esto no es una mera suposición, sino que ya ha sucedido en varios países. Por ejemplo, en Argentina las plantaciones de biocombustibles han sustituido los pastos para la cría de vacas, lo que ha duplicado y hasta triplicado el precio de la carne. También en Italia el precio de la pasta se ha incrementado sustancialmente y recientemente en España se registró una subida en el precio del pan debido al aumento del precio de la harina. México no es ajeno a este fenómeno: la subida en el precio de la tortilla a principios de este año se debió en gran medida a que se destinó el maíz para la producción de biocombustibles en Estados Unidos. Las matemáticas no mienten: ni los Estados Unidos ni la Unión Europea y tampoco China o India tienen tierras disponibles para sostener al mismo tiempo un aumento de la producción de alimentos y una expansión en la producción de agroenergéticos. La conversión de cultivos en energéticos es síntoma de la irracionalidad de una civilización que sostiene la riqueza de unos pocos en detrimento de la mayoría de la población y del medio ambiente. Los granos requeridos para llenar con biocombustibles un tanque de unos 95 litros de gasolina servirían para alimentar a una persona durante un año. Existen cerca de mil millones de vehículos en el planeta, que son los principales causantes del calentamiento global que afecta a todo el planeta y a sus 6 mil 600 millones de personas. ¿Por qué optaremos? ¿Transportamos o alimentar a la humanidad?

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