FILOSOFÍA DE LA SITUACIÓN

ANTOLOGIA CESAR DE VICENTE
Imagen de cubierta: FILOSOFÍA DE LA SITUACIÓN
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Editorial: 
Coleccion del libro: 
Idioma: 
Castellano
Número de páginas: 
168
Dimensiones: 200 cm × 140 cm × 0 cm
Fecha de publicación: 
2007
Materia: 
ISBN: 
978-84-8319-308-2

?Filosofía de la situación? fue el nombre con el que Günther Anders definió su obra, a través de la cual intentó comprender el mundo que se inició el 4 de agosto de 1945 con el lanzamiento de la bomba atómica. Escribió intentando integrar los conocimientos derivados de la fenomenología, el marxismo y la Escuela de Frankfurt con la observación minuciosa de los acontecimientos que sucedían en el tiempo que vivió. Puesto que el peligro de la destrucción del mundo y del ser humano era ya un hecho, consideró que los libros y artículos debían ser accesibles a todos y los organizó en la forma de proposiciones razonadas, ejemplos y tesis. Sus indagaciones en el sistema social salido del llamado ?progreso? capitalista y la metamorfosis del ?alma? humana (intelecto, sensibilidad e imaginación) le impulsaron a poner en juego categorías y conceptos, como el de obsolescencia, principio de la máquina, ley de la desproporción, o vergüenza prometéica, con los que entender nuestro tiempo.

AUTOR/A

ANDERS, GÜNTHER

Nacido en 1902, fue soldado en la Primera Guerra Mundial<BR>a los 16 años; alumno de Husserl y Heidegger, ya en 1928 es uno de los más audaces denunciadores del hitlerismo como producto del capitalismo alemán, y en 1933 debe marchar al exilio con su mujer, la filósofa Hannah Arendt (la autora de La banalidad del mal, Poder y violencia, Eichman en Jerusalén). En Estados Unidos trabajará como obrero en fábricas y allí experimentará<BR>el significado de la dependencia del hombre a la técnica. En 1950 regresa a Alemania donde seis años después publicará su obra fundamental: Lo anticuado del ser humano. Visita Auschwitz y dirá: "Si se me pregunta en qué día me avergoncé absolutamente, responderé: en esta tarde de verano cuando en Auschwitz estuve ante los montones de anteojos, de zapatos, de dentaduras postizas, de manojos de cabellos humanos, de maletas sin dueño. Porque allí tendrían que haber estado también mis anteojos, mis dientes, mis zapatos, mi maleta. Y me sentí -ya que no había sido un preso en Auschwitz porque me había salvado por casualidad- sí, me sentí un desertor".<BR><BR>"No fue por su participación en el movimiento dada, ni tampoco<BR>por los dibujos del Rostro de la clase dominante (desde ahora puesto en un plano de igualdad con los Desastres de Goya<BR>o los dibujos de Daumier para la Cencerrada) por lo que Grosz fue conocido o renombrado en los mayores círculos extra-artísticos, sino por el escándalo que suscitó su obra Crucificado con máscara de gas."<BR><BR>(Günther Anders)