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Atravesamos una época de reacción, un momento en el que nuevos partidos y gobiernos de ultraderecha han lanzado una ofensiva política de carácter global. Su agenda es conocida: un repliegue soberanista que trabaja en favor de las élites, fuertemente clasista y destilado al calor de figuras con un verbo ágil e incendiario -de Trump y Le Pen a Salvini-. El racismo, el odio a las minorías y un discurso fervientemente antimigratorio -que insiste en la retórica de la escasez- se han convertido en los rasgos centrales de su identidad. La imagen de la frontera como “muro” toma forma a través de sus intervenciones, una figura que trataría de enfrentar un “nosotros” nacional a un “ellos” migrante -representado como fuente de desorden y crisis-.

Pero las fronteras, multiplicadas en Europa desde la caída del Muro, no son meros dispositivos de contención y cierre, sino que forman parte de un régimen poroso -en constante mutación- que obedece a los imperativos del capital y su reorganización a escala global y nacional. Esta globalización “por arriba” genera distintos estatus de trabajo y ciudadanía en un mismo territorio, desarrollando un marco de competencia que, además de retroalimentar la precariedad generalizada, tiende a provocar, en el extremo, una guerra entre pobres. En este sentido, las fronteras también son dispositivos de filtrado, generan dinámicas de inclusión diferencial que no se agotan en los límites de las viejas naciones: su papel es desplegar dentro de las ciudades formas de jerarquización social, étnico-racial y laboral. La ley de extranjería, los CIE's y las redadas racistas forman parte estructural de la “frontera”, instituyendo un paisaje de desigualdad, violencia y precaricación sobre quienes se encuentran atravesados por la misma.

Sin embargo, el ámbito de la frontera no está dado de una vez por todas. Su definición está sujeta a prácticas estatales y capitalistas de reforzamiento, pero también al desafío de las luchas que no dejan de rebelarse contra su violencia. Luchas fronterizas, autónomas, migrantes, racializadas y mestizas, conflictos que desde la autoorganización tratan de quebrar las relaciones de poder que, bajo diversas máscaras jurídicas y policiales, condenan a buena parte de la población a la miseria. Si en la actualidad la ultraderecha trata de impulsar formas cada vez más crueles de exclusión, apelando al “no hay para todos”, conviene preguntarse -en clave colectiva- cómo afrontar este contexto desde las propias luchas ¿Cómo romper con las prácticas racistas estructuradas en torno a las fronteras? ¿Cómo atajar la desigualdad, violencia y precariedad que producen? ¿Qué alianzas podemos construir para desbordarlas?

 

Viernes 30 de noviembre // C.S. La Ingobernable // 19h.

Sala 3.11 Filmoteca Chantal

C.S. La Ingobernable: Calle Gobernador 39

 

Con la participación de:

Sandro Mezzadra, autor de "La frontera como método"

Sarah Babiker, de El Salto Diario

Susana Albarrán, de Caravana abriendo fronteras

Raquel Bocca, de Asamblea vivienda de Carabanchel

Alicia Pozuelo, de Red Solidaria de Acogida

Malick, de Sindicato de Manteros y lateros