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Levantamos la persiana metálica a las diez treinta. A menudo alguna mujer de Pakistán o de Ecuador nos está esperando en la puerta. ¿Es aquí lo del trabajo? ¿Senda de cuidados? Pase a la oficina, buenos días, no pida permiso.

A veces nos espera un repartidor en el medio de su jornada, dando vueltas por la ciudad desde las seis de la mañana. El repartidor no da abasto. Trae a su mujer como ayudante. Descargamos cajas. Sellamos albaranes.

Otros días nos espera un editor o editora. De visita en Madrid, quiere contarnos algunas de sus últimas novedades y dejarnos algún libro que cree que vamos a tratar con especial mimo. Lo intentamos.

Las mañanas avanzan al ritmo del repiqueteo del teléfono. Este libro que he visto en su web. Tengo un encargo hecho y... Lo estamos tramitando. Lo que buscas es un libro raro, pero lo vamos a pedir a los editores. ¿Tenéis "Talibán y la bruja"?  He visto un libro que se llama algo así como "El feminismo es para todos". Qué tenéis de urbanismo crítico, de pensamiento decolonial, de historia de la guerra civil, de memoria histórica. ¿Qué me recomendáis para mi padre que está enfermo y lee mucho, para mi madre que está aprendiendo a vivir sola después de cuarenta años, para mi hermana que se acaba de divorciar, para mi sobrino que tiene cuatro años, para una niña que sólo se viste de princesa, para mi suegra que vive en Colombia y quiere relatos sociales, para aprender de poliamor, para formarme en economía solidaria, para ayudar a mi colectivo a montar asambleas mejores, para conocer la historia de las luchas obreras del siglo xx...?

Bajamos la persiana a las 14:30. Nos asambleamos. Empaquetamos los pedidos que han llegado por la página web, dando las gracias a cada uno de los que, en Tolosa o en Medina del Campo, nos han encargado Cultura de la violación o La guerra que nos han contado y la que no. Montamos comandos de llevar paquetes mientras nos contamos las noticias del día.

Levantamos la persiana a las cinco de la tarde y ya sabemos que todo será distinto en las siguientes cuatro horas. Niños. Perros. Una chica se nos echó a llorar el otro día en caja. Sólo pedía perdón y sólo le dijimos que no tenía nada que pedir. Que ojalá los libros la aliviaran y que viniera cuando quisiera. Socios y socias que pasan a recoger los libros de la editorial. Amigas y amigos que se han inscrito en el curso de Nociones Comunes o que nos cuentan que escucharon los audios de las sesiones. Colectivos que aparecen para hacer su asamblea. Un hombre muy mayor que tiene un montón de nietos y quiere llevarles cuentos que contengan algo de política. El autor o la autora que presenta su libro. Todo se acelera en las tardes, con varios de nosotros subiendo y bajando escaleras mientras preparamos la sala de actos y colocamos la jarra de agua. ¿Algo de anarquismo para principiantes? ¿Qué tienes de historia de la transición española? ¿Del independentismo? ¿Comunicación para hackers? ¿Cómics históricos? ¿Liberación animal? ¿Psicología crítica? ¿Revolución rusa? ¿Una buena novela?

A ciertos paseantes, ni nuestro nombre ni nuestra selección les dicen gran cosa. Pasan por la librería, como podrían pasar por un café en vaso de plástico o un pedazo de bollo industrial glaseado. La puerta está abierta, no, no tenemos libros de viajes.

El otro día comenzaron a aparecer fanzines, El otro entró un tropel de chavales de un instituto al que traía su profesor de literatura. El otro unas personas de paso por Madrid desde Bolivia nos contaron qué bien se sentían en la librería y entre sus libros. El otro alguien tuvo a bien traer una propuesta de actividad para contar la represión de los movimientos civiles de Guinea. El otro un chico senegalés ofreció su libro en el que cuenta su experiencia de migrante a través del estrecho en este país que tan mal acoge.

La persiana vuelve a bajar a las 21h, siempre con esfuerzo.

Cumplimos tres navidades en este local y a nosotras lo que más nos gusta de estar rulando escaleras arriba y abajo es la vida que nos traéis.

¿Pero aún queréis recomendaciones?