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INDICE <BR><BR>Tesis I <BR><BR>La crisis europea no tiene solución<BR><BR>«Definida sobre la prioridad de los intereses financieros y de la insistencia en la ortodoxia neoliberal (léase la forma actual del gobierno de clase), la crisis no tiene solución posible. Dicho de otro modo: mientras el gobierno de la UE esté subordinado al capital financiero, el único horizonte posible es el del pauperismo, la desposesión social y la prolongación de las políticas de austeridad que sólo pueden redundar en una mayor recesión y depresión económica. Dicho de otro modo: el gobierno de los acreedores es hoy el principal impedimento a la recuperación económica, tanto en términos del capitalismo convencional como de otros posibles ordenamientos sociales y económicos.»<BR><BR>Tesis II <BR><BR>La financiarización es hoy la forma social y económica del capitalismo y también una solución inviable a sus contradicciones a medio plazo<BR><BR>«La financiarización ha penetrado hasta tal punto la economía política del capitalismo actual, que hoy la riqueza es ante todo riqueza financiera, el poder económico poder fi nanciero y el beneficio renta financiera. Sin embargo, la financiarización en tanto respuesta a la crisis, tiende a ser tan precaria y temporal como su mecanismo de crecimiento: las burbujas patrimoniales y de crédito. Es por ello que la intestabilidad del capitalismo fi nanciero sólo puede resultar en un capitalismo en crisis.»<BR><BR>Tesis III <BR><BR>La crisis es una crisis sistémica<BR><BR>«Ni una crisis cíclica, ni una crisis de crecimiento de un nuevo paradigma capitalista en ciernes. La crisis actual es una crisis sistémica, que afecta al conjunto de ordenamientos económicos y políticos que constituyen el actual régimen de acumulación financiera. La incertidumbre, asociada a este cambio de época, viene además agravada por los fuertes obstáculos políticos y económicos para el desarrollo de un nuevo ciclo de crecimiento a medio plazo.»<BR><BR>Tesis IV <BR><BR>La crisis sistémica se presenta, principalmente, como una incapacidad para producir nuevos marcos de regulación institucional para el capitalismo, global y por ende para el capitalismo europeo <BR><BR>«La inviabilidad de las mencionadas soluciones a la crisis sistémica del capitalismo global fi nanciarizado reside en la actual incapacidad del capitalista colectivo para generar marcos institucionales de concertación mínimamente consistentes entre los distintos agentes estatales, económicos y sociales. Se trata, desde luego y ante todo, de un problema político.»<BR><BR>Tesis V <BR><BR>Esta crisis es una crisis revolucionaria <BR><BR>«Revolución: proceso que lleva a una parte sustancial del cuerpo social (¿el 99 %?) a deponer a las élites políticas y económicas que detentan el gobierno efectivo, produciendo una modificación completa de los principales ordenamientos institucionales. En la actual coyuntura, no se trata de una alternativa ideológica; el curso de la crisis no deja más opción que asumir este riesgo o aceptar la involución política y social. Sencillamente la revolución ha vuelto a convertirse en nuestra tarea.» <BR><BR>Tesis VI <BR><BR>El ?68 es el precedente de la revolución actual: los problemas que allí se plantearon son semejantes a los que ahora nos planteamos<BR><BR>«Aunque escurridizos a toda defi nición canónica, los así llamados movimientos sociales, que han constituido la forma de la política «emancipatoria» en la era pre-crisis, son herederos de un doble movimiento histórico: la revolución del ?68 y la resistencia a la contrarrevolución neoliberal de los años ochenta y noventa. Dos momentos que no muestran continuidades nítidas y evidentes; dos momentos que abren sendas fracturas en el hilo de la historia de la política revolucionaria. El primero, el ?68, es el tiempo de una revolución mundial, año de insurrección generalizada contra los órdenes institucionales construidos en postguerra: el mundo bipolar de la Guerra Fría y el sometimiento a EEUU o a la URSS según áreas de influencia; las tecnologías disciplinarias de gobierno en la fábrica, la escuela, las instituciones médicas; el orden cultural jerárquico, burocrático y patriarcal; y también la reproducción de esta «situación» dentro las izquierdas realmente existentes ?los partidos comunistas, la socialdemocracia, los movimientos de liberación nacional.<BR>El segundo, completamente distinto, sigue a la derrota política del ?68, viene marcado por el signo de la «restauración», la construcción de una hegemonía nueva a partir de los retos políticos y culturales que planteó la crisis precedente. El primero: tiempo de optimismo de un mundo que se presenta por conquistar y reinventar. El segundo: adaptación a una situación de minorización social, fragmentación y marginación. La riqueza y la invención política que acompañó a ambos dista sin embargo de adaptarse con naturalidad a las oportunidades abiertas en el tiempo presente.»<BR><BR>Tesis VII<BR><BR> Las formas de gobierno de la globalización financiera son la respuesta «contrarrevolucionaria» a los desafíos del ?68 <BR><BR>«El ?68 produjo un verdadero terremoto económico, social y político. En el Norte y en el Sur, en el Occidente capitalista y en los imperios orientales de los distintos comunismos (soviético y maoísta), los regímenes políticos, las distintas oligarquías locales, lo que otrora se llamaran las burguesías nacionales, tuvieron que reaccionar rápido y fuerte. En el curso de la contrarrevolución, se inventaron nuevas modalidades de gobierno, en las que el viejo Estado-nación se vio forzado y socavado por el llamado neoliberalismo. La paradoja política de la reacción anti-?68 es que ésta descubrió en la globalización no sólo una vía de recuperación del benefi cio, sino también y sobre todo una nueva forma de gobierno.»<BR><BR>Tesis VIII<BR><BR> Las formas de resistencia a la contrarrevolución política y cultural que siguió al ?68 son nuestra herencia y al mismo tiempo nuestro límite<BR><BR>«Desplazados hacia los márgenes, los movimientos críticostuvieron que replegarse sobre sí mismos, obligados por lasduras condiciones impuestas por el gobierno neoliberal y la atmósfera cultural postmoderna. En su ADN se conserva,no obstante, buena parte de lo mejor del ?68, así como de loslímites a los que éste se enfrentó. Los resultados y aporías de los movimientos de aquel periodo son por eso nuestra máspreciada herencia y la manifestación más obvia de los límites que hoy resulta necesario superar.»<BR><BR>Excurso primero.<BR><BR>La revolución política inglesa en el movimiento por la Carta<BR><BR>Un buen ejemplo de los lazos históricos profundos entre democracia y revolución social, además de una temprana experiencia de movimiento constituyente, lo proporciona el Cartismo inglés de las décadas de 1830 y 1840. El Cartismo ha pasado a la historia como el primer movimiento político de la clase obrera, así como de los primeros movimientos por el sufragio universal en una nación industrial. Su historia está bien documentada.<BR><BR>Excurso segundo.<BR><BR>La Comuna y sus enseñanzas<BR><BR>La Comuna de París fue el primer experim