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El estío puede ser muy largo o muy corto, según nos toque trabajar o descansar. En cualquier caso en el hemisferio norte lo asociamos a luz y calor, arena y sal, sombrillas y libros con manchas de fruta. Ruido de niños y pelotas flotantes de muchos colores, que se desinflan como un amor de verano al final de las vacaciones.

No todo el mundo las tiene, y ni siquiera trabajo, y siguen los desahucios, y la situación destapada de violencia sexual en las calles, y tantos problemas de primer orden cotidiano asociados a la desigualdad social, con su termostato condicionado por sexo, raza y clase.

Desde Traficantes de Sueños queremos hacer una apuesta por la ficción y sus difusos límites. Contar es visibilizar. Para cambiar la realidad hay que cambiar lo simbólico. Así que, en nuestra particular Zona de Obras Permanente, mientras montamos un ascensor que inauguraremos a la vuelta, os hemos seleccionado algunos títulos para que tengas...

Mil y una lecturas

A las que les toca caminar la ciudad les recomendamos a Vivian Gornick, una autora que ha militado en el feminismo radical de los años 70, y trae en Apegos feroces y La mujer singular y la ciudad, el relato de un Nueva York vigoroso que atraviesa las relaciones más importantes de su vida, así como reflexiones valientes sobre la identidad, que nos invitan a convertirnos en las que somos. Memoria, edad, relación con la madurez y el lugar de la escritura en la vida de una mujer trabajadora llenan sus páginas.

Rosario Ferré, puertorriqueña que cuestionó las clases altas a través de subversivos personajes femeninos en Los papeles de Pandora (La navaja suiza, 2018) construye un canto coral a la imaginación desbordada. El libro es un collage plagado de surrealismo y con tintes oníricos. Publicada por primera vez en 1976, supuso un hito en la literatura de su país y dio lugar al nacimiento de la literatura feminista en Puerto Rico.
 
La escritora mexicana Rosario Castellanos firma en 1973 Mujer que sabe latín..., (Fondo de Cultura Económica, 2003). Se trata de un recorrido por la obra de escritoras como Virginia Woolf, Penélope Gilliat, Santa Teresa, Sor Juana, Susan Sontag o Violette Leduc entre otras, componiendo así una genealogía de autoras que buscan la emancipacion a través del lenguaje. Toda la bibliografía de Castellanos es imprescindible para seguir repensando el cuarto propio.

Roza tumba quema de Claudia Hernández (Sexto piso, 2018) relata tres generaciones de mujeres en lucha por dignidad y justicia en El Salvador: guerra civil, la emigración y la pobreza contadas con la tensión de una narración situada en la memoria de un país en reconstrucción.

Yevguenia Yaroslavskaia-Markón en Insumisa (Armaenia editorial, 2018) afirma: "Si digo todo esto con franqueza, es porque espero ser fusilada de todos modos". Estas palabras de una ladrona de 29 años marcan la dirección de esta autobiografía escrita desde la celda del primer gulag soviético. Decepcionada por la dictadura de los bolcheviques, Yevguenia retrata el Moscú de los años veinte convencida que los bajos fondos es la única clase verdaderamente revolucionaria.

En Cinco mujeres contra el zar, a través de las voces de Vera Figner, Vera Zasúlich, Praskovia Inanóvskaya, Olga Liubatóvich, Elizaveta Koválskaya (Dirección única, 2017) se puede ver lo poco que sabemos del papel de las mujeres en la clandestinidad, dentro de los grupos libertarios de principios del siglo XX en Rusia, de sus radicales decisiones y formas de vida. En estas crónicas, las vidas de estas mujeres se cruzan con documentos oficiales de la época, tales como declaraciones policiales, que nos asoman al momento previo a la Revolución de Octubre, en el que el zar Alejandro II es ejecutado.

Violación y Venganza, Pilar Bellver (Dos bigotes, 2017) revisa en esta novela el mito de Filomela y Progne en el siglo XXI. Gira alrededor de la idea de una venganza no sólo se desarrolla en el ámbito de lo privado, sino también en la dimensión de lo público-político.

Te encontraré. En busca del hombre que me violó, Joanna Connors (Errata Naturae, 2017). Una periodista que decide investigar su propio caso veinte años después de ser violada. Al relatar y relatarse a sí misma lo sucedido, se da cuenta de que ha pasado todo ese tiempo negando las secuelas, sin ver en qué se había convertido. Hay otros libros que abordan la violación desde lo personal, pero este trasciende el relato confesional de una mujer blanca de clase media, para cartografiar la sociedad desigual en la que se desarrolla su vida y la de su violador negro y, por ende, la de la comunidad de la que éste procede.

Biblioteca bizarra de Eduardo Halfón (Editorial Jekyll & Jill, 2018) reúne seis crónicas literarias sobre la relación del autor con Guatemala, a través del lenguaje y los libros. Fusión de vida y literatura emborronada a modo de autoficción.

Para libreras que dejan de resoplar en verano y lectores que idealizan este oficio, llega el Diario de un librero (Malpaso ediciones, 2018). Shaun Bythell cuenta su día a día en su librería de Wigtown (Escocia). El tedio de la profesión bordea lo absurdo a través de un relato divertido donde la realidad supera a la ficción.

Drugstore cowboy de James Fogle (Sajalín editores, 2018) es el relato desde la cárcel del ladrón y adicto Fogle, travestido en Bob Hughes en este ejercico de narrativa canalla, llevado a la gran pantalla por Gus Van Sant.

Pura Vida. Vida y muerte de William Walker de Patrick Deville (Anagrama, 2018) es una trepidante novela de aventuras que recrea doscientos años de historia de América Central, a través de un Don Quijote nacido en Nashville. Este personaje histórico llegó a fundar la República de Sonora y fracasar en el intento, presidir Nicaragua un breve periodo de tiempo y terminar sus días frente a un pelotón de fusilamiento en Honduras a los treinta y seis años. Esta novela pertenece a un ciclo narrativo más amplio que juega con la historia, persiguiendo a personajes que huyen de sí mismos buscando un ideal.

En El orden del día, Éric Vuillard (Premio Gouncourt 2017, Tusquets, 2018) retrocede hasta 1933 para hablarnos del reverso del nazismo, partiendo de la reunión secreta de grandes empresarios empresarios alemanes que deciden apoyar a Hitler. La provocadora tesis de la novela es la constatación de que el capital abraza cualquier ideología para mantener el control. El libro se convierte así en una reflexión necesaria sobre lo que está pasando de nuevo en la Europa actual.
 
Y, hablando del "mal", Mañana es el día siguiente de Mario Marín (Ediciones del viento, 2018) es una crónica del mal en estado puro en forma de novela. Arranca en el verano en que el protagonista tiene que cuidar del huerto de un amigo a las afueras de Huelva. Obsesionado con este quehacer, cae en actos de crueldad infinita. Y en algunas partes uno se puede morir de risa.

Pequeño país de Gäel Faye (Editorial Salamandra, 2018) es la primera novela del rapero mestizo Gäel Faye. Esta novela de aprendizaje, luminosa y melancólica relata la construccion de la identidad, desde la infancia del protagonista Gabriel en Burundi, hasta el exilio en Francia debido al genocidio ruandés en el corazón de África.

Los Haiduci. Bandidos del pueblo de Panait Istrati (Libros de la ballena, 2018) son los relatos de campesinos rumanos revolucionarios, arengados por una capitana. En ellos se cuenta la rebelión contra el abuso de griegos y turcos aliados con señores feudales y la burguesía de su país. Este libro es un canto a la naturaleza y a la dignidad de la resistencia.

Y como no todo va a ser calor en verano, tenemos una propuesta desde la nostalgia del frío: Memorias de una osa polar, Yoko Tawada (Anagrama, 2018) es una autobiografía de ficción de tres generaciones de osos polares, inquietantemente listos, que diseccionan a los humanos y sus tontas ambiciones, así como el daño que se hacen a sí mismos.

Para las noches de las Perseidas os proponemos leer los cuentos de hadas de Angela Carter en La cámara sangrienta (Editorial Sexto Piso, 2017). Estos cuentos no son tan sólo historias de hadas ni una revisión contemporánea de ellas. La cámara sangrienta es una reescritura total en clave gótica, pero no sólo, de la tradición oral de leyendas populares. Carter recupera su componente violento a través de una prosa exuberante llena de texturas, claroscuros y guiños a la cultura popular. Propone narrativas liberadoras para las mujeres, en las que las protagonistas disfrutan el poder de su sexualidad y sobreviven a los clásicos finales. Carter actualiza las ficciones que conforman nuestro inconsciente, es por esto que es fundamental en esta labor de meterle mano a los imaginarios que condicionan quiénes somos y el mundo que habitamos.

¡Buen verano de lecturas transformadoras!