LO QUE TODO REVOLUCIONARIO DEBE SABER SOBRE LA REPRESIÓN.

Imagen de cubierta: LO QUE TODO REVOLUCIONARIO DEBE SABER SOBRE LA REPRESIÓN.
Price: 10,00€
Libro de la Distribuidora Traficantes de Sueños
Agotado
Editorial: 
Coleccion del libro: 
Idioma: 
Castellano
Número de páginas: 
88
Dimensiones: 205 cm × 130 cm × 0 cm
Fecha de publicación: 
2016
ISBN: 
978-987-23777-8-6

¿Cómo explicar la oscuridad de uno de los héroes éticos y literarios ms imponentes del siglo XX?

¿Ser porque ningún país puede reclamarlo? "Un exiliado político de nacimiento", de ese modoescribía.
En cada país su estancia fue provisional, llena de privaciones y conflictos, amenazada. En algunos, terminó con su expulsión, proscrito, obligado a reanudar su viaje.
Se le suele recordar, si acaso, como un valeroso disidente comunista.
Ningún novelista del siglo XX contaba con algo parecido a sus experiencias insurgentes directas, a su íntima relación con los dirigentes que hicieron época, a su diálogo con intelectuales políticos fundacionales.
Las novelas de Serge han sido admiradas sobre todo en su calidad de testimonio; de polémica; de inspirado periodismo; de narrativa histórica. Es cómodo subestimar los frutos literarios de un escritor cuya obra no es literaria en su mayor parte.
Porque tuvo razón se le ha castigado como narrador. La verdad de la historia deja fuera la verdad de la narrativa, como si estuviésemos obligados a elegir.
El presunto caso para exceptuar a Serge del olvido que espera a la mayoría de los héroes de la verdad está respaldado, en última instancia, por la excelencia de su narrativa.
Pero un escritor literario al que se considera sobre todo como un escritor didáctico. Un escritor sin país. Un país en cuyo canon literario su narrativa pudiera encontrar un lugar: tales son los elementos del complejo destino de Serge.

AUTOR/A

SERGE, VÍCTOR

Nace en Bruselas, en 1980. Hijo de un oficial de caballería ruso que tuvo que emigrar debido a sus simpatías hacia los movimientos clandestinos de finales de siglo. Descubre el anarquismo en su primera juventud. Poco después, y en plena militancia anarquista, se interesa por Marx y cree descubrir en él un proyecto revolucionario colectivo del que, le parece, no participa Kropotkin.

Al estallar la Revolución Rusa, en 1917, se traslada a ese país y vive y participa en los grandes cambios de esos años como prestigioso dirigente del partido bolchevique. Tras la muerte de Lenin, no tarda en chocar con las realidades del estalinismo: totalitarismo, atropellos, purgas, dictaduras... Contacta con la «oposición de izquierdas» de Trotski y, pronto es excluido del partido, siendo detenido y deportado. Algunos años después, consigue salir de la U.R.S.S, y, después de una breve estancia en Europa, se traslada a México donde muere en 1947.