RODRIGO MORA, FÉLIX

Félix Rodrigo Mora está comprometido desde los 18 años en esfuerzos, metas y<BR>combates sociales, políticos, medioambientales, morales, epistemológicos, reflexivos y<BR>culturales. Ello le ha forzado a llevar una existencia dura y difícil, en ocasiones<BR>peligrosa y casi siempre en el borde de lo soportable. Carece de credenciales<BR>académicas y no desea tenerlas: la vida, en particular los fracasos y sufrimientos, ha<BR>sido su universidad. Es autor de diversos libros, ?Naturaleza, ruralidad y civilización?,<BR>?La democracia y el triunfo del Estado. Esbozo de una revolución democrática,<BR>axiológica y civilizadora?, ?Crisis y utopía en el siglo XXI? y ?Borracheras NO:<BR>pasado, presente y futuro del rechazo a la alcoholización?, relación que se irá<BR>incrementado a no tardar.<BR>Es, así mismo, coautor de las obras tituladas ?Antología de textos de Los<BR>Amigos de Ludd?, ?Ez Araban inon!? y ?El TAV y su modelo social?. Ha publicado<BR>artículos y colaboraciones en diversas revistas y sitios de Internet, y algunas de aquéllas<BR>han recogido entrevistas sobre sus libros, acciones o formulaciones. Con regularidad da<BR>charlas, realiza diversas intervenciones públicas y se adhiere a prácticas de<BR>investigación y reflexión tanto como de resistencia y lucha.<BR>Su sistema de convicciones se organiza sobre los 23 puntos que siguen.<BR>1. Hay que depurar y actualizar el pensamiento transformador. Se han de<BR>superar, aunque recogiendo lo positivo, las ideologías del pasado. Lo medular es<BR>comprender y dar soluciones a los problemas del siglo XXI, lo que significa que en el<BR>terreno de las ideas está por hacer una gigantesca tarea de innovación y creación: tal es<BR>la tarea principal ahora.<BR>2. No posee adscripción doctrinal y no desea tener ninguno, pues es la realidad,<BR>la práctica y la experiencia, no las teorías, lo que cuenta. Al respecto, practica el<BR>escepticismo metodológico, para zafarse de la verborrea de los profesores-funcionarios,<BR>contra quienes enarbola la exhortación de Sexto Empírico, ?sé sensato y aprende a<BR>dudar?. Opina que lo apropiado es constituir un régimen de autogestión del<BR>conocimiento y el saber.<BR>3. Su meta es la transformación integral del orden constituido, la revolución, no<BR>los logros parciales, las reivindicaciones provechosas ni las ?soluciones? dentro del<BR>sistema. Éste ha de ser transmutado como totalidad, y no meramente reformado o<BR>mejorado, lo que, además, es imposible. Eso le aparta de las perversas soluciones<BR>socialdemócratas de viejo y nuevo tipo, asentadas en la veneración irracional del ente<BR>estatal, tenido por expresión de ?lo público?, que hoy dominan en casi todas partes.<BR>4. Repudia las utopías sociales, de naturaleza economicista, desarrollista,<BR>hedonista y consumista, que infantilizan, reblandecen y promueven el ideario del goce.<BR>Es receloso respecto a cualquier resultado o meta final, de manera que su ideario es el<BR>esfuerzo desinteresado sin fin por propósitos sublimes, considerando los logros<BR>disfrutables como cuestiones de segundo orden.<BR>5. El desarrollo del factor consciente es la tarea número uno de nuestro tiempo.<BR>Sin producir argumentos verdaderos, imprescindibles para el crucial combate de ideas,<BR>ya no es posible avanzar, es más, hay un riesgo cierto de liquidación del pensamiento y<BR>las prácticas emancipadoras, por agotamiento total de contenidos. Bajo ?la sociedad de<BR>la información y el conocimiento?, que reduce a nada la libertad de conciencia, la tarea<BR>central es vencer al sistema de dominación en la pugna de las ideas, lo que equivale a<BR>crear las condiciones para su derrocamiento revolucionario. El activismo, el obrar sin<BR>contenidos ni reflexión ni estrategia, es ahora un aflictivo error, de carácter<BR>liquidacionista.<BR>6. La concepción de la historia humana como un orden mecánico que opera<BR>según criterios deterministas y teleológicos es inexacta. Aunque existe la necesidad y la<BR>determinación éstas son finitas por lo que en el quehacer transformador cuenta sobre<BR>todo la libertad, si se comprende como creación de las pre-condiciones para la acción<BR>estratégico-histórica. Las dos más importantes son la comprensión exacta de la realidad<BR>(lo que resulta del esfuerzo perpetuo por la verdad) y la elevación conforme a plan de la<BR>calidad y valía del sujeto.<BR>7. La realidad solo puede ser aprehendida de manera ateórica, esto es, desde el<BR>rechazo de todo axioma y de todo apriorismo, a partir exclusivamente de la experiencia<BR>reflexionada. Toda teoría es, al mismo tiempo, errónea, aleccionante y opresiva, de<BR>manera que el sujeto, si desea preservar su libertad interior, ha vaciar su mente de<BR>verborrea, teoréticas y doctrinas para aproximarse limpio, imparcial, sereno y abierto a<BR>lo real. Toda argumentación ha de ir precedida de una investigación y reflexión<BR>cuidadosas, de larga duración.<BR>8. La verdad, por tanto, el esfuerzo y la lucha por la verdad posible (concreta y<BR>finita), es determinante, junto con la libertad. Tales son los fundamentos inmateriales de<BR>la condición humana, y los que pisotean con más furia el vigente régimen de tiranía. La<BR>verdad es meta anterior y superior a la política, por lo que debe ser consecuencia de ella,<BR>no causa, como exige el politicismo. La necesidad de verdad es central en el sistema de<BR>necesidades del ser humano, en tanto que humano.<BR>9. Se ha de repudiar la infausta fe economicista, que considera a la persona como<BR>un estómago, y que arbitrariamente hace de los factores económicos el fundamento de<BR>lo humano. Lo concluyente son los elementos inmateriales, la libertad, la verdad, la<BR>convivencia, el bien moral, el esfuerzo desinteresado y la voluntad de trascendencia. El<BR>economicismo ha llevado de derrota en derrota a los movimientos supuestamente<BR>emancipadores del pasado inmediato, y ha creado seres que son, más que humanos,<BR>monstruos.<BR>10. La meta es una sociedad de pobreza decorosa para todos, en la que la<BR>riqueza, el consumo y la abundancia de goces corporales no puedan dañar la pasión por<BR>la libertad, ni el esfuerzo por la virtud, ni la lucha por la verdad, ni el impulso a amar a<BR>los iguales ni la entrega al bien moral ni el ardor por la revolución. Además, la pobreza<BR>preserva el medio natural, y la búsqueda de metas inmateriales no contamina. Por tanto<BR>es la escasez, y no la riqueza, como preconizan los gastados credos obreristas, el<BR>fundamento de la vida buena y de la sociedad más deseable.<BR>11. El culto por el Estado es hoy el todo del falso radicalismo y del izquierdismo<BR>residual. Su causa sociológica es la hiper-extensión del ente estatal en las sociedades de<BR>la modernidad última, que son, por eso mismo, las más despóticas de la historia.<BR>Aquéllos han renunciado a la lucha por la libertad, dado que sólo aspiran a lograr una<BR>felicidad estupidizante, pancista y barbárica a la sombra de un ente estatal descomunal.<BR>Eso hace de ellos las nuevas fuerzas reaccionarias, que las instituciones y el capitalismo<BR>utilizan para imponer sus intereses estratégicos al pueblo

Imagen de cubierta: PENSAR EL 15 M Y OTROS TEXTOS
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