Usted está aquí

Reseña

"Con la Sareb pudimos tener vivienda pública, pero se prefirió venderla a fondos buitre"

Libro reseñado: 
Autor/a de la reseña: 
Jairo Vargas
Fecha de la reseña: 
Miércoles, 12. Febrero 2020
Medio donde se publicó: 
Público
descripcion alternativa Versión para impresión

Manuel Gabarre lleva años investigando los paraísos fiscales para el Observatorio Contra Delitos Económicos (Observatorio CODE). Y aquello, unido al alza de los precios del alquiler de los últimos años, le llevó a profundizar en su investigación. "Al vivir en Madrid te das cuenta de la gravedad del problema de vivienda. Luego vi la relación que tienen ambos factores", sostiene. El resultado de esta investigación ha sido un libro de unas 90 páginas en el que desgrana cómo los fondos buitre anidaron en las ruinas de las crisis hipotecaria de España y cómo el Estado facilitó su llegada, que está detrás de esta subida de precios que ha convertido varias ciudades en lugares prohibitivos para lo que queda de la clase trabajadora. Tocar fondo. La mano invisible detrás de la subida del alquiler (Traficantes de Sueños) es un ensayo que ha dado que hablar, pero sobre todo, que pensar. ¿Pagaremos los españoles un segundo rescate bancario después de vender barata la vivienda en poder de los bancos? Gabarre tiene razones para pensarlo, y apunta a un actor del que apenas se ha hablado fuera de los diarios económicos, la Sareb, más conocida como el banco malo, la "mayor estafa" que se ha perpetrado contra los ciudadanos, denuncia.

El negocio inmobiliario ha cambiado de la hipoteca y la compraventa de pisos al alquiler, ¿cómo se explica este proceso?

De fondo está la riqueza de las ciudades. Se pensó que el negocio de la hipoteca era seguro porque en los años 80 varios matemáticos y estadísticos proyectaron modelos que predecían que el riesgo era nulo, por los seguros y las operaciones complejas de los mercados financieros. La realidad, la crisis hipotecaria de 2007 en España, demostró que no era tan seguro. De ahí salimos como una sociedad precarizada, sin muchos funcionarios ni trabajadores públicos, fuimos hacia bajos salarios, alta temporalidad en el empleo, paro… A una sociedad que trabaja en estas condiciones de precariedad es arriesgado concederle hipotecas, pero un alquiler no. Si el inquilino tiene problemas para pagar por falta de empleo, con desahuciarlo es suficiente. Ahora vemos que hay tantos desahucios como en 2012, pero son sobre todo a inquilinos.

El alza de precios general se identifica con la llegada a España de fondos de inversión extranjeros que acumularon vivienda, ¿cuál ha sido su estrategia?

En España, los fondos de inversión comercian con dinero. No tienen vocación de permanencia en el mercado inmobiliario en español. En Alemania, por ejemplo, los alquileres son indefinidos y no se pueden subir precios salvo el IPC. Los fondos han invertido de otra manera. Bonovia, que es el mayor fondo de inversión de Alemania especializado en el inmobiliario, obtiene beneficio con otros servicios, tiene una fábrica de ventanas, servicios de Internet… Quieren permanecer en ese negocio. En España sólo quieren comprar rápido a precios bajos, aumentar el precio de alquiler y vender a otros fondos a rentabilidades altas. Para eso fue importante que se bajara la duración de contratos de alquiler de cinco a tres años, podían subir precios rápido a sus inquilinos o los podían echar antes. España es un casino en el que todos los fondos buitre apuestan.

Pero con una ruleta a medida, denuncia.

Consiguieron todos los privilegios que pudieron para invertir en vivienda en España. Hay gran cantidad de exenciones fiscales. Se crearon las Socimis, que no pagan impuesto de sociedades ni de transmisiones patrimoniales, no pagan al comprar o vender una vivienda. Nosotros pagamos entre el 5% y el 10%. También se restringió el derecho de tanteo. Sabían que iba a haber un gran patrimonio de vivienda por el rescate a la banca y que éste iba a ser vendido, tanto por la banca que había sido rescatada como por la que no. Su estrategia eran cientos de miles de viviendas en España y sabían que tarde o temprano subirían los alquileres porque habría un descenso del paro y mayor capacidad adquisitiva, aunque no tanto como para volver a comprar pisos.

En el libro también habla del uso del mercado del alquiler para rentabilizar el dinero oculto en paraísos fiscales, ¿cómo es este proceso?

Hay mucho dinero acumulado en paraísos fiscales y, con Internet, es muy fácil eludir la fiscalidad de un país. El dinero aflora de esta manera: un gestor de fondos de inversión, como puede ser Blackstone, promueve un fondo con miles de millones para invertir en vivienda en alquiler en Europa. En ese fondo invierte desde el millonario de turno hasta unos fondos de pensiones de EEUU, jeques árabes, banca comercial... Todas las gestiones las realiza la gestora y el dinero proviene de todo el mundo, mucho desde paraísos fiscales. Es una sangría porque se va gran cantidad de dinero fuera del lugar donde se invierte y lastra la economía nacional.

Además de los fondos buitre, pone a la Sareb como pieza esencial para que los fondos de inversión se hagan con gran parte del mercado del alquiler español.

Sí. La Sareb fue una de las imposiciones para el rescate bancario de 2012. Se basa en un préstamo de la UE a esta sociedad y está avalado por el Estado español. Eran 50.000 millones de euros más intereses para que comprara las viviendas y los créditos a promotores de los bancos y cajas rescatados. Hablamos de 250.000 viviendas, siendo prudentes, de las que una grandísima parte está acabando o va a acabar en manos de fondos. Si esas viviendas, ya que son semipúblicas, se hubiesen destinado a crear un parque de vivienda pública en alquiler social se habrían controlado los precios de la vivienda y la sociedad tendría más dinero para destinar al consumo y mejoraría la economía. Pero se apostó por vender a fondos buitre. Hay algunas ventas a particulares, pero la mayor parte son para fondos de inversión.

"El banco malo nunca supondrá costes para los contribuyentes", dijo Luis de Guindos cuando anunció el rescate bancario. Usted afirma que la Sareb es la mayor estafa que se le ha hecho a los españoles, ¿por qué?

Todo el dinero del préstamo que le concedió Bruselas que no devuelva será asumido por el Estado. Y el Estado acabará pagando porque Sareb aún debe 40.000 millones de euros a pesar de haber vendido ya 24.000 millones de sus activos. No es una situación halagüeña. ¿Si no iba a tener ningún coste por qué tiene el Estado que avalar nada? En 2012 se dio el préstamo y la Sareb tiene que liquidarse en 2027. Su situación técnica es de quiebra, tendría que declararla si fuera una sociedad normal. Pero el Gobierno se sacó un reglamento especial para que Sareb estuviera exenta de esto. No va a costar un euro al contribuyente, pero tenemos una sociedad ruinosa con aval del Estado y 40.000 millones pendientes. Es un engaño. Cuando se creó la Sareb era la época de la fiebre de la prima de riesgo. Si esta deuda se le hubiera imputado al Estado directamente, en vez de a la Sareb, el déficit del país hubiera subido al 15%. Se hizo un tejemaneje, la lógica de la Sareb está en el aval del Estado, si no, no tendría sentido.

¿Cuántos activos le quedan por vender a la Sareb? ¿Es del todo imposible que salde su deuda?

Ha gastado más de mil millones en sus comisionistas, porque ella no gestiona sus propios bienes. Luego se pagan intereses altos por su crédito y tiene personal contratado, es decir, tiene gastos. La probabilidad de que devuelva todo es muy baja y, si todos los años presenta pérdidas a pesar de vender bienes, no le va a llegar. Y se supone que ya ha vendido lo mejor que tiene. Lo dice Bloomberg, pero sigue debiendo muchísimo dinero.

¿Qué consecuencias tendría el impago para los españoles?

Que se suban los impuestos y/o que se recorte el gasto social. Serán medidas impuestas por Bruselas, que es quien ha prestado el dinero. Y con el actual sistema impositivo es muy difícil que una subida de impuestos afecte a los ricos, porque recurren a paraísos fiscales para esquivarlos. La dinámica puede ser la de los últimos años: subir impuestos indirectos, a combustibles, el IVA, etc. Y recortar en servicios sociales. El ciudadano volverá a pagar de nuevo el rescate de los bancos.

¿Quién dirige y gestiona la Sareb? ¿Políticos, bancos, los propios fondos buitre?

El 55% es capital privado y el resto público, aunque avala el Estado la totalidad del préstamo. Sus decisiones las toma su consejo de administración, formado por los representantes de su capital: la banca (Santander, Sabadell, Caixabank y otras entidades más pequeñas, salvo el BBVA, que no quiso participar) y el Estado, a través del FROB. Por ejemplo, Martín Villa era consejero de la Sareb cuando se crea, no sé por qué. Y ese consejo decidió vender los activos a través de otras entidades. Una de ellas es la inmobiliaria del Santander, Altamira; otra es la de Caixabank, Servihabitat; otra es la del Sabadell, Solvia; y una cuarta que apareció, el fondo estadounidense Cerberus Capital Management, cuyo presidente era el mejor amigo de José María Aznar, según sus propias memorias. Se llama Juan de Hoyos. El hijo de Aznar era consejero de este fondo en España. Les dieron el paquete más grande, créditos a promotores de Caja Madrid-Bankia.

Estas inmobiliarias de la banca han vendido mucho a fondos buitre, ya que los acuerdos de Basilea obligaron a la banca a deshacerse de activos inmobiliarios antes de 2020. Quien vende el patrimonio de Sareb son los propios fondos buitre a otros fondos buitre. También se ha vendido a particulares, pero la mayor parte ha ido para fondos buitre. El conflicto de intereses está servido. Como la información de la Sareb es poco transparente, no sabemos cómo ni cuánto se ha vendido, pero genera sospechas.

También pone al descubierto en el libro el matrimonio entre políticos y sistema financiero.

Es una pasada cómo funcionan las puertas giratorias. Lo vemos en el Gobierno de Trump, sus principales cargos económicos son cargos del gran fondo buitre Goldman Sachs. Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea en 2012, ahora es representante de Goldman Sachs en Europa. En la medida en que haya una crítica social y movilización y cambie la mentalidad de las personas se pueden cambiar cosas. La partida está abierta y se han conseguido avances. Lo ha demostrado la PAH, que logró que la gente se diera cuenta de que los desahucios no eran un problema individual, sino colectivo. Y ha habido cambios importantes en la protección de los hipotecados.

¿Cree que el acuerdo de Gobierno para regular alquileres en algunas zonas de algunas ciudades servirá para paliar la burbuja actual?

Es al menos un cambio de tendencia. Venimos de la entrega de la vivienda al mercado financiero y de la liberalización total, de una alfombra roja para los inversores. La influencia que tendrá no la sé. Hay que ver qué ayuntamientos lo implantan y cómo. Por lo menos, si se hace adecuadamente, será un aliciente para decidir el sentido del voto en las elecciones locales. Contra todo el tinglado financiero inmobiliario del mundo no parece gran cosa, pero es un cambio que habrá que estudiar.

También se ha prometido establecer un impuesto del 15% a los beneficios no distribuidos de las SOCIMIS, ¿qué le parece?

Si ves cómo funciona cualquier multinacional puedes comprobar que el impuesto de sociedades tiene muchas maneras de evadirse, no sólo para Socimis, también lo hace IKEA. No creo que este impuesto tenga mucha influencia. Quizás sería más efectivo ponerles un impuesto de trasmisiones patrimoniales.

¿Qué le parece que el acuerdo de Gobierno contenga la intención de hacer que Sareb llegue a acuerdos con ayuntamientos y comunidades para poner algunas viviendas en alquiler social?

Es ridículo. Eran cientos de miles de viviendas las que tenía Sareb, el Estado. Se ha peridido la ocasión de hacer una parque de vivienda pública. Bienvenidos sean los convenios pero es muy poco. Es una medida de imagen.

¿Cuánto tiempo queda de buitres sobrevolando en España? ¿Cuándo dejará de ser atractiva nuestra vivienda para ellos?

Va a dejar de ser tan atractivo como en los últimos años. Ya ha subido el precio del alquiler un 50% en cuatro años. El limón está muy exprimido pero sigue siendo rentable y seguirán estando. Si siguen con operaciones especulativas, el riesgo es muy alto.